jueves, 22 de septiembre de 2011

Y TÚ, ¿ERES VÍCTIMA O SOBREVIVIENTE?



Ya hace mucho tiempo que tuve la oportunidad de leer un hermoso libro sobre sobrevivientes del abuso sexual en la infancia, llamado “EL CORAJE DE SANAR” de Ellen Bass y Laura Davis; tema emocionalmente conmovedor, ya sea que hayamos sido víctimas o no.

Del libro me marcaron 2 cosas fundamentales.

Primero me llevó a reflexionar sobre mis problemas y sucesos desagradables de mi infancia, que, a pesar de que fueron dolorosos para mí, creo que en nada se pueden comparar con un abuso sexual.

Y segundo me gustó la capacidad de las autoras de distinguir entre víctimas y sobrevivientes.

La víctima es la persona que tanto física, como emocional y mentalmente, aún vive las consecuencias de su abuso. Mientras que el sobreviviente del abuso sexual en la infancia es quien ha aprendido a llevar una vida digna y llena de esperanza, a pesar de tan traumática experiencia.

Es así que me doy cuenta que víctimas y sobrevivientes conocemos a diario, las noticias nos hablan de víctimas del conflicto armado, de la ola invernal o del secuestro, pero es poco lo que conocemos de los sobrevivientes, especialmente porque ser una eterna víctima tiene sus ventajas. Las víctimas populares reciben atención, les realizan entrevistas o hasta escriben libros; y las víctimas comunes y corrientes también reciben atención, se les compadece y se les tienen consideraciones especiales. El vivir el sufrimiento se convierte en una ventaja y en un estilo de vida.

Las heridas de nuestra infancia, por abusos, abandonos, rechazos, humillaciones, injusticias o traiciones, fueron, efectivamente dolorosas, tanto física como emocionalmente, y ese dolor nos sirvió para buscar la forma de protegernos, sanarnos y suplir necesidades. Así el niño abandonado por su madre, por ejemplo,  busca apegarse a otras mujeres o figuras femeninas que puedan proveer cariño y seguridad, y estará dispuesto a hacer cualquier cosa para obtenerlo y no volverlo a perder, porque lo necesita realmente, o podrá optar por desconfiar y odiar a cualquier mujer que desee brindarle el afecto y protección que la madre no le dio, por el mismo temor a volverlo a perder.

En ambos casos el dolor es la fuente de motivación, ya sea para una reacción de apego o de rechazo, y ambas reacciones representan una defensa del organismo, que procura la satisfacción de necesidades emocionales básicas y la protección.

Pero cuando esta defensa se prolonga durante demasiado tiempo, llevándola desde la infancia hasta la vida adulta, se puede convertir en un problema. Llorar cuando estoy perdido es algo normal, pero llorar todo el tiempo no lo es. Cubrirme la cabeza para protegerme si algo se me viene encima es lógico, pero permanecer por el resto de mi vida con un casco puesto es innecesario. Sentir rabia cuando me ofenden es una reacción normal, pero cargar con esa rabia, incluso cuando no me están ofendiendo es un problema.

Las emociones empiezan a convertirse en parte de nuestro “carácter”, y esta justificación del carácter, el “yo soy así”, es una estrategia para sufrir indefinidamente los dolores pasados, para vivir y revivir nuestros traumas y tensiones aún cuando ya no es necesario.

Cambiar el pasado es imposible, e intentar olvidarlo sabemos lo difícil y desgastante que es, por eso la solución está en darle un nuevo sentido y un nuevo significado. Pasar de víctimas a sobrevivientes, ver las fortalezas adquiridas de mis experiencias, identificar cómo he salido adelante a pesar del dolor, confiar en que cada día seré más fuerte, más sabio, más digno, y tomar responsabilidad, porque la madurez no es tener carácter y ser cada día más rígido, sino que consiste en tener la flexibilidad y autonomía de satisfacer mis propias necesidades, sin esperar o manipular a otros para que las satisfagan por mí.

Cada día le damos sentido a nuestras experiencias, y es decisión personal brindarles un significado constructivo y valioso; rescatando el aprendizaje y descartando el acontecimiento, porque éste, tarde o temprano, hará parte de un pasado que ha de quedar atrás para poder avanzar en la vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

UN MINUTO PARA EL ABSURDO

Deseo compartirles una reflexión de Anthony de Mello, para reforzar un poco lo expuesto en la última entrada sobre VISUALIZACIÓN EN EL AQUI Y EL AHORA:




Cuando un invitado se ofreció voluntariamente a fregar los platos después de la cena, el Maestro le preguntó: «¿Estás seguro de que sabes hacerlo?» 

El hombre protestó enfáticamente que lo había hecho toda su vida. Y el Maestro le dijo: «No dudo de que seas capaz  de dejar los platos limpios. Lo que dudo es que seas capaz de fregarlos».  

Y ésta es la explicación que más tarde dio a sus discípulos: «Hay dos maneras de fregar los platos: una consiste en fregarlos para dejarlos limpios; la otra, en fregarlos para fregarlos».

Y, como todavía no quedaba claro, añadió: 

«La primera acción es una acción muerta, porque tu mente está fija en la idea de dejar los platos limpios; la segunda es una acción viva, porque tu mente está donde está tu cuerpo».


Nota: Para los interesados pueden leer el libro en linea desde el siguiente enlace:

domingo, 11 de septiembre de 2011

VISUALIZACIÓN EN EL AQUÍ Y EL AHORA


¿Has notado que constantemente te encuentras lejos de tu cuerpo y de lo que estás haciendo?

Yo mismo, en este momento en el que estoy escribiendo en mi computador me encuentro en otra parte, en un futuro en el que me imagino esta entrada publicada, no he finalizado este párrafo y ya pienso en el siguiente.

En los días laborales o de estudio piensas en que harás el fin de semana, y cuando éste por fin llega empiezas a pensar en el trabajo de la semana siguiente.

Estás constantemente donde no estás, y dejas tu cuerpo y tus acciones a la deriva, en piloto automático.

Existe una aparente discrepancia cuando intento conciliar el vivir el presente con la visualización, entendiendo esta última como una técnica en la que practico mentalmente la forma en que enfrentaré los problemas, aún antes de que ocurran, de modo tal que pueda garantizar los mejores resultados posibles cuando esta ocurra.

Esta discrepancia explica la angustia o ansiedad, como producto de la vivencia del vacío entre el ahora y el futuro. Pero aun así no se pueden despreciar las ventajas de la práctica de la visualización. Es así que la visualización es muy útil para afrontar obstáculos en la vida, imaginarme feliz es un primer paso para alcanzar la felicidad y el deportista ha de visualizarse antes de realizar su rutina para mejorar las posibilidades del éxito.

Considero entonces importante aprender a realizar adecuadamente la visualización, aclarando algo, tal vez sencillo, pero no tan obvio, mientras la realizas debes estar plenamente concentrado en lo que estás haciendo, porque cuando intentas dar dos pasos al mismo tiempo corres el riesgo de perder el equilibrio o caerte.

Visualizarte, por medio de la imaginación, debe representar una pausa en la vida. Has de experimentar plenamente tu ilusión, antes de ponerla en práctica, ya que hacen parte de realidades distintas, tu realidad mental y tu realidad material.

A nivel práctico puedes evidenciar que cuando lavas platos estás pensando en otra cosa, ya sea lo que harás después, lo que hiciste antes, lo que te gustaría estar haciendo en ese momento, o incluso en dejarlos limpios, es cuando los dejas mal lavados o accidentalmente los rompes.

La vida en el aquí y ahora, de mi cuerpo, mi fantasía o mi ambiente, no es sencilla, no sólo por cuestión de costumbre, sino porque hay tantas cosas en tus realidades que desearías evitar. Defectos, necesidades, sueños que a veces puedes cambiar, satisfacer o cumplir, y a veces no.

Pero ¿Cómo esperas amar o mejorar tus realidades si las evitas constantemente?

“Si no puedes hacer lo que quieres, trata de querer lo que haces”, dice el proverbio, y para querer lo que hago, requiero vivirlo plenamente, ser completamente consciente.

La pauta de auto apoyo de la semana es la hacer lo que haces y soñar lo que sueñas, por separado. Practícalo por minutos al día. “Hoy, por cinco minutos, lavaré los platos, sin distraerme en mis pensamientos o visualizaciones” y “Hoy, por cinco minutos, visualizaré mis sueños, sin distraerme en otra actividad, permitiéndome estar quieto y en silencio”.

Tener un propósito es importante en la vida, pero no podemos dejarnos cegar por éste para evitar nuestro presente. Usa la visualización para alcanzar tus metas y superar los obstáculos, pero no permitas que se convierta en motivo de distracción de tu momento actual en la vida, de tu aquí y ahora.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES


Un regalo de http://zonasdemitigacion.blogspot.com/
Un cuento (que no es tan cuento) sobre las mujeres berracas que se atreven a salir de sus cuentos de hadas.